Nos enrollábamos, aplastábamos, penetrábamos;
y de sus uñas salían clavos que me pinchaban
y de mi lengua se alargaba una serpiente besadora:
yo no sé cuál es la historia del amor
pero este amor es nuestra historia.
Sexos escupiéndose, llamándose, recordándose;
narices frías de cuerpos desnudos en el patio,
y en la ducha el jabón llegaba hasta el caracú:
yo no sé lo que hace la gente cuando nadie la ve
pero sé que te veo entre la gente.
Un guiño, un llanto, telequinesis avanzada;
y cuando se iba, mi mano levantaba su falda
y me mandaba a la putaquemeparió lamiéndome:
yo no sé lo que se escribe para decir adiós
por eso me despido sin decírselo.
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