lunes, 29 de octubre de 2012

Los versos del capitán


Tomar, cantar y desvestirnos;
rehusándonos a nombrar
lo que no existe
como dos almas rencorosas,
odiando el beso que pedimos,
llorando la ausencia
de quien dejamos ir.
Tiempos y cosas se confunden,
caminos de las piernas
que volvemos a recorrer,
voces sordas que discuten:
sólo el que partió
sabe lo que es volver.
Viejos botes esperan debajo del mar
al capitán enterrado con honores,
los amantes son el verso
inconfundible del poeta.
Hay poesías que sólo nos servirán a veces
y hay amores que no dejaremos nunca:
no tan pronto hagas de mí un ausente.
Nadie conserva un rayo de sol
en sus manos,
pocos prefieren el dolor
que el reencuentro
de un amor de invierno en verano.

La cocina


No se sabe cuándo comenzó el beso (a primera vista, a última) ni si el recuerdo eliminará su desenlace, las razones nunca se encuentran a la hora que se las busca, los poetas siempre se ahogan en besos que no darán nunca, los amantes sienten al besar lo que un niño al mentir hasta que, finalmente, el beso acaba explicándose por sí mismo, escapando a lo que aprendimos sobre el léxico y semántica. Pero una mujer tuerce el cuello para ser besada y resulta esto:


Abro la puerta que nos separa
(paraklausítoron)
y tomo tu cuerpo como un hambriento
(el hambre causa las revoluciones).
Tengo la mano izquierda en tu culito duro
y la derecha en el cuchillo
que te corta a rebanadas.
Tiro del cuerito que te envuelve
y te desnudo como a una bataclana:
tu piel sabrosa y mi temblorosa boca,
tu peso tendido esperando la ejecución,
pares de galletitas comienzan a rodearte
y yo he sido parte de una exquisita mortadela.

Dieta de los enfermos


Como las esperanzas, como las prohibiciones,
como aquellas cosas fulgurantes,
como las mujeres libres (realmente libres)
como los odios de quienes aman,
como los mediodías con mi abuela,
con los amigos, con la familia, como hasta llenar mi cuerpo de rocas:

cómo como: con la boca,
como como los depredadores más hambrientos,
como como si no hubiera mañana,
como lo que para otros es sagrado,
para algunos profano, para otros rito:
te he mordido el cuello y los labios
y entonces el amor no era apetito.

martes, 9 de octubre de 2012

Poética para cavernícolas


Poesía:
una anáfora perpetua
un gusano de seda que no llegará a mariposa
un rey vestido con seda invisible
un sábalo rioplatense los días de sudestada
leña del árbol caído
la amiga fea que baila sola
boomerang del canto y la rima
una virgen desnuda
un gigante en hombros de enanos
un cuchillo desafilado en noche de matanza
un lupanar lleno el día de los enamorados.

La palabra justa


Sucede que siempre quiero llenarte de palabras
y dejarte los oídos anchos como soles viejos
y dejarte los ojos encendidos como llamas.
Acercarte mi existencia desde lo profundo,
hablarte desde el más simple silencio:
llenar tu cuerpo de palabras cálidas,
colmar tu boca de pesados versos.
Pasar la noche entera buscando
una nueva definición para ti,
un único significado para ti:
y se repiten las palabras las palabras las palabras
cuando quiero soñar con tu sombra,
y se fragmentan mis pa la bras como nuestros corazones,
o de pronto se agigantan como una enorme columna,
como una gran palabra,
y nuestra distancia pareceladeunosvecinos
y parece          la          de          dos          cansados          caminantes,
hay palabras que son ascuas
y se meten palabras en palabras el palabras medio
y otras que caen
                        hasta acumularse
                                                  en el
                                                         suelo…

Lucas, sus obligaciones


Lucas tiene parcial de griego:
en Grecia los jóvenes pelean con la policía,
algún soldado yanqui muere en algún lugar,
un volcán se anuncia en Chile
pero Lucas tiene parcial de griego.
Dónde están los bares abiertos,
dónde una enamorada desnuda,
dónde un libro placentero.
Poco importa si el mundo muerto
es aquél que Hesíodo
relató un día
o es éste que se pasa la vida
verso tras verso, nominativo tras nominativo.

Los poetas malos


El uso de la primera persona, otros tantos yo poéticos,
así como los guitarristas se tiran
unas cuantas monedas al piso.
En otros siglos la pluma del enamorado
rozaba la mano de la enamorada:
y están esas aves que abren todas las plumas:
o todas o ninguna parecieran decir.
Sucede que soy un romántico pero al revés.
Mi trabajo no pasa por las fábricas ni el campesinado
como quisieron los marxistas,
y no me entra en el bolsillo l´art pour l´art.
El tiempo pasa en la rutina
que se pega como un moco duro,
el mismo tiempo que se tarda en dejar pasar una muchacha
y chusmearle el sur.
Me gusta recitar a calzón quitado:
la virtud y la perdición del escribidor resultan
de su intimidad con la palabra.
Y llenamos renglones
donde ya se ha dicho todo
al sentir otra vez que no es suficiente.
Sílaba a sílaba la masturbación verbal es más lenta:
degenerados lingüísticos, poetas atorrantes,
no por profesión sino por ocasión,
poetas malos, verborrágicos, plagiadores,
toscos, tartamudos.
El silencio de la poesía es algo inalcanzable.
Tristísimo. Ruido. Nos queda el ruido,
las ganas de gritar, de pasar el tiempo, trasnoches.
Pero cómo terminar la poesía que no ha empezado:
hierven las páginas sin autor,
quedan las risas de los juglares,
poetas anónimos igual de atorrantes.
Mis mejores versos deben andar por los bares
buscando ebrias compañeras con quien consagrarse.
Pero es no es todo, nos queda el alma ululando,
meneándose y prostituyéndose en las calles:
hay otros cuentos de hadas donde los villanos hacen de las suyas.
Y mientras esta poesía se incompleta
los poetas de los que nadie habla se congregan
en el bar de la esquina.

Poeta malo


La mujer que me gusta
tiene la sonrisa angosta,
un lunar en la mejilla que no beso,
dientes arreglados
por un ortodoncista novato,
los ojos como dos astros,
el pelo recogido y cola de caballo,
la piel tensa, los poros anchos,
las cejas separadas
por una serie de arrugas.
Sí, es fea.

Poeta malo


Me dijeron que la poesía sólo sirve
para metérsela en el culo:
por eso escribo esta poesía cortita.

Poeta malo


No eres de hacer deporte,
no tienes zapatillas de atletismo,
te cansa el caminar
hasta el almacén,
ya hace años que no corres
en clase de gimnasia,
eres como esos autos familiares,
no le ganas una carrera a un anciano.
Te dicen rápida por otros motivos.

Poeta malo


Subimos la venida por donde volvías a tu casa.
Nos detenemos en el mismo sauce
donde nos clavábamos los ojos como bestias:
casi enfermo al ver dos grandes ojos tiesos
y enamorados como los tuyos
y avergonzados como los de la vecina.
Me muerde la oreja con algo de inocencia,
una pizca de aventura.
Cuando está en mi pequeña habitación de poeta
me pide susurrando una poesía
que sin duda escribí para tu cuerpo, sobre tu cuerpo:
no le importa.
Mira nuestra foto de la secundaria
y ríe lo suficiente como para hacerme reír también.
Esta noche iré a cenar con su familia,
será entretenido verte de nuevo:
quién hubiera dicho que tu hermana
crecería tan rápido.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Allá lejos y hace poco


En unos segundos volveré a mi mundo,
difícil encrucijada del viajante.
Si tuviera que llevarme lo esencial de este mundo,
probablemente elegiría
un puñado de tierra, un crisantemo, una risa curva.
Armaría con las tres cosas mi propio mundo.
Porque me toca regresar en unos segundos
tuerzo el cuello y saludo, triste despedida,
por si se hace de noche y me olvidan
en la presencia inalcanzable de la lejanía
lunar.

El gato que ladra


Siempre me supe habitante de algún lugar,
siempre me creí amante de alguna joven esperante,
siempre me sentí un infinito segundo de un corto otoño:
y no entendí dónde, ni quién, ni cuándo.
Cuando me canse de ser pan volveré a ser trigo,
cuando me canse de ser hombre volveré a ser niño.