lunes, 10 de septiembre de 2012

Ensayo de una boca



Besarte a bocanadas, a ciegas,
y besarte con los ojos, con las manos.
Besarte en el día que no llega,
besarte la sombra, el miedo, el lomo.
Como un niño, como un padre, como un perro,
y también besarte como nadie.
Y besarte tanto que ya pierda el sentido.
Besarte ojo por ojo, diente por diente,
besarte con la vergüenza que no tienen los locos.
Besarte para comenzar a besarte el alma.

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