Siempre me supe habitante de algún lugar,
siempre me creí amante de alguna joven esperante,
siempre me sentí un infinito segundo de un corto otoño:
y no entendí dónde, ni quién, ni cuándo.
Cuando me canse de ser pan volveré a ser trigo,
cuando me canse de ser hombre volveré a ser niño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario