Tomar, cantar y desvestirnos;
rehusándonos a nombrar
lo que no existe
como dos almas rencorosas,
odiando el beso que pedimos,
llorando la ausencia
de quien dejamos ir.
Tiempos y cosas se confunden,
caminos de las piernas
que volvemos a recorrer,
voces sordas que discuten:
sólo el que partió
sabe lo que es volver.
Viejos botes esperan debajo del mar
al capitán enterrado con honores,
los amantes son el verso
inconfundible del poeta.
Hay poesías que sólo nos servirán a veces
y hay amores que no dejaremos nunca:
no tan pronto hagas de mí un ausente.
Nadie conserva un rayo de sol
en sus manos,
pocos prefieren el dolor
que el reencuentro
de un amor de invierno en verano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario