domingo, 6 de enero de 2013

Margarita


A Sol


Desmiembra una frágil margarita
triturando como una enamorada
que encuentra en la muerte lenta
su más fina recompensa.
Ella no sabe, dice que no sabe,
si al final la margarita
con su último aliento revele el misterio.
Sobre sus pies se acumulan pétalos fallecidos
y dudas:
dice que no sabe lo que es una margarita.
Arranca con fuerza, con llanto, con esfuerzo:
en sus ojos también muere una margarita.
Desde lo alto de un balcón
juega a poner nombres
a los hijos que no tiene.
Y cuando parece que dará el tirón del final
prefiere seguir desconociendo,
tropezarse, perderse en otro viaje,
perdonarle la vida a una flor
con el perdón que no quiere que la traten
y seguir diciendo que no sabe.

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