Alguien que anda por ahí,
que quita mi alpargata del talón
y quiebra detrás las hojas del otoño,
que está condenada a vida perpetua
pues ni la más ulterior muerte
podrá quitarla de mi espalda:
está tan dentro mío que detrás de mi voz,
de mis pálpitos y mis suspiros
a veces la confundo conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario