A Cintia y tal vez a Propercio
Desplazo el brazo como una serpiente de las más bichas,
y los dedos abren a machete una vegetación de algodón,
y como quien no quiere la cosa
te rodeo los hombros, apretujo las costillas tatuadas
hasta que mis manos se encuentran
como abrazando a un mundo que da vueltas dormido.
Y como en un sueño
te clavo los ojos como para carnearte,
como buscándote entre mis libros de ficción:
al caer el telón, sobre el escenario,
los protagonistas continúan con el beso.
Noches en las que sólo me queda confundirte
con una almohada.
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